🕒 Tiempo de lectura: 6 minutos

Si alguna vez te has preguntado: «¿Por qué no puedo dejar de darle vueltas a las cosas?», este artículo es para ti.
¿Sientes que tu cabeza nunca descansa?
Si no puedes dejar de darle vueltas a las cosas, repasas conversaciones una y otra vez o imaginas constantemente lo que podría pasar, no eres la única persona. Descubre por qué ocurre el sobrepensamiento, cómo puede afectar a tu bienestar y cuándo la psicología puede ayudarte.
«Te metes en la cama con la intención de descansar y, de repente, tu cabeza empieza a funcionar.»
«Repasas una conversación que tuviste hace unas horas y te preguntas si dijiste algo que no deberías. Le das vueltas a ese mensaje que todavía no te han contestado. Imaginas cómo podría salir una situación que aún ni siquiera ha ocurrido o piensas una y otra vez si has tomado la decisión correcta.»
«Intentas dejar de pensar… pero cuanto más lo intentas, más vueltas parece dar tu cabeza.»
Es una situación mucho más frecuente de lo que imaginamos.
Muchas personas llegan a consulta convencidas de que tienen un problema porque no consiguen dejar de pensar. Creen que son demasiado preocupadas, demasiado inseguras o que simplemente su cabeza funciona así.
Sin embargo, cuando empiezan a entender lo que les ocurre, descubren que todo tiene mucho más sentido del que imaginaban.
Pensar no es el problema
Pensar forma parte de nuestra vida.
Gracias a ello resolvemos problemas, aprendemos de nuestras experiencias y tomamos decisiones.
El problema aparece cuando esos pensamientos dejan de ayudarnos y empezamos a darles vueltas una y otra vez sin encontrar una solución.
Es como si nuestra mente intentara resolver un puzle al que le faltan piezas.
Da igual cuánto tiempo dediquemos a buscar la respuesta. Si esas piezas todavía no existen, nunca conseguiremos completar la imagen.
Y, mientras tanto, nuestra cabeza sigue trabajando sin descanso.
No suele haber una única causa
Si alguna vez te has preguntado por qué no puedes dejar de darle vueltas a las cosas, la respuesta es que no existe una única explicación.
No todas las personas sobrepiensan por el mismo motivo.
Hay personas que necesitan sentir que tienen todo bajo control y, cuando aparece la incertidumbre, su mente intenta prever todos los escenarios posibles.
Otras sienten un gran miedo a equivocarse y revisan constantemente si han tomado la decisión correcta.
También es frecuente que ocurra durante épocas de ansiedad o estrés. En esos momentos, nuestro cerebro intenta adelantarse a todo lo que podría ocurrir para protegernos.
El problema es que esa estrategia, aunque nace con una buena intención, suele conseguir el efecto contrario.
En lugar de sentirnos más tranquilos, terminamos cada vez más cansados.
Aunque la forma en la que aparece puede ser diferente, el resultado suele ser el mismo: una sensación constante de cansancio mental.
Cuando pensar demasiado empieza a pasar factura
Sobrepensar no solo resulta agotador mentalmente.
Es frecuente que aparezcan dificultades para dormir, problemas de concentración, sensación de cansancio constante o la impresión de que nunca conseguimos desconectar del todo.
Muchas personas nos cuentan que están viendo una película, cenando con amigos o pasando tiempo con su familia… pero realmente no están allí.
Su cuerpo sí.
Su cabeza no.
Porque sigue intentando resolver aquello que le preocupa.
Y eso, poco a poco, termina pasando factura.
¿Y si intento dejar de pensar?
Es una reacción completamente normal.
Cuando un pensamiento nos genera malestar, lo primero que solemos hacer es intentar eliminarlo.
Pero nuestro cerebro no suele funcionar así.
Seguro que alguna vez alguien te ha dicho:
«No pienses en un elefante rosa.»
¿Qué ha ocurrido?
Lo más probable es que, justo en ese momento, hayas imaginado un elefante rosa.
Con los pensamientos sucede algo muy parecido.
Cuanto más intentamos expulsarlos de nuestra mente, más pendientes estamos de comprobar si siguen ahí.
Y, sin darnos cuenta, terminamos prestándoles todavía más atención.
Por eso, el objetivo no suele ser dejar la mente en blanco.
El objetivo es aprender una forma diferente de relacionarnos con esos pensamientos para que dejen de ocupar tanto espacio en nuestro día a día.
¿Cómo puedo dejar de darle vueltas a las cosas?
Cuando llevamos mucho tiempo sobrepensando, es normal querer encontrar una solución rápida.
De hecho, muchas personas llegan a consulta diciendo algo parecido a: «Solo quiero aprender a dejar de pensar tanto.»
Sin embargo, no existe un botón que haga que nuestra mente deje de generar pensamientos.
Lo importante no es dejar de pensar, sino conseguir que esos pensamientos dejen de controlar nuestro día a día.
Algunas estrategias pueden ayudarte a empezar a romper ese círculo:
Pregúntate si ese pensamiento tiene una solución en este momento. Si la respuesta es no, quizá seguir dándole vueltas no vaya a acercarte a resolverlo.
Diferencia entre lo que depende de ti y lo que escapa a tu control. Muchas veces invertimos una gran cantidad de energía intentando resolver situaciones sobre las que, en realidad, no podemos actuar.
No confundas pensar con resolver. Dedicar más tiempo a un problema no siempre significa encontrar una mejor respuesta. A veces solo conseguimos alimentar la preocupación.
Busca momentos de desconexión real. Hacer ejercicio, leer, pasear o compartir tiempo con otras personas no elimina los pensamientos, pero sí ayuda a que no ocupen todo el espacio de tu día.
Pide ayuda si sientes que ya no puedes salir de ese círculo tú solo. Cuando el sobrepensamiento empieza a afectar al descanso, al estado de ánimo o a tus relaciones, comprender qué lo está manteniendo suele ser mucho más útil que seguir luchando contra él.
Por eso, lo que ayuda a una persona puede no ser suficiente para otra.
Comprender qué está ocurriendo en tu caso es el primer paso para encontrar herramientas que realmente se adapten a ti.
La visión desde la psicología
Cuando una persona siente que no puede dejar de darle vueltas a las cosas, el objetivo no es que deje de pensar.
El objetivo es comprender qué está manteniendo ese patrón.
No todas las personas sobrepiensan por el mismo motivo.
En algunos casos predominan la ansiedad y la preocupación constante.
En otros, la autoexigencia, el perfeccionismo o el miedo a cometer errores.
También puede haber experiencias pasadas que hacen que la persona permanezca siempre alerta, intentando anticiparse a cualquier problema.
La psicología puede ayudarte a comprender cómo determinados pensamientos, emociones o formas de afrontar las situaciones influyen en tu bienestar. A través de estrategias adaptadas a cada persona es posible aprender a gestionar mejor la incertidumbre, reducir el desgaste mental y recuperar la sensación de calma.
No se trata de dejar de pensar.
Se trata de conseguir que los pensamientos dejen de dirigir tu vida.
En Equilybrium entendemos que cada persona vive esta situación de forma diferente
Por eso creemos en un enfoque individualizado, valorando cada caso de forma personalizada para ofrecer el tratamiento que mejor se adapte a las necesidades de cada persona.
Cada persona vive el sobrepensamiento de una forma diferente. Comprender qué factores están influyendo en tu caso es el primer paso para ayudarte a recuperar tu bienestar.
¿Cuándo puede ser el momento de pedir ayuda?
Todos damos vueltas a las cosas alguna vez.
Forma parte de ser personas.
Sin embargo, cuando esos pensamientos ocupan gran parte del día, afectan al descanso, generan un gran malestar o hacen que cada decisión se convierta en una fuente de ansiedad, quizá sea el momento de prestarles atención.
Pedir ayuda no significa que haya algo mal en ti.
Significa que quieres entender qué está ocurriendo y aprender herramientas para sentirte mejor.
¿Sientes que tu cabeza nunca descansa?
Si notas que pasas gran parte del día dando vueltas a los mismos pensamientos, que te cuesta desconectar o que esa forma de pensar está afectando a tu descanso, a tu estado de ánimo o a tu día a día, una valoración personalizada puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y encontrar las herramientas más adecuadas para ti.
En Equilybrium trabajamos desde un enfoque cercano e individualizado, adaptando el tratamiento a las necesidades de cada persona para ayudarle a recuperar su bienestar emocional.
Pensar es normal.
Pero no tienes por qué vivir atrapado en tus pensamientos.
Si sientes que esta forma de pensar está afectando a tu descanso, a tus relaciones o a tu bienestar, en Equilybrium estaremos encantados de ayudarte a entender qué está ocurriendo y encontrar herramientas adaptadas a ti.
También puede interesarte:
¿Por qué me duele el cuello cuando por fin estoy de vacaciones?
